Vamos de compras

viernes, el 3. enero 2020, 17:35 por Inagotable

Cuando me decido por comprar un producto normalmente es después de haber hecho una investigación tan minuciosa como su coste económico supone. Dentro de esa investigación seguramente encuentras opiniones de todos los tipos y utilizas tu experiencia para ir descartando opiniones pagadas, gente que no saber hacer una O con un canuto, etc.

Dentro de todas esas opiniones y análisis provechosos debes tener en cuenta que quizás tus preferencias no sean las mismas que las de todo el mundo, puede que antepongas la estética del producto a su utilidad o todo lo contrario. Dicho esto y sopesando los pros y los contras acabas tomando una decisión por un producto o generando más confusión e indecisión. Esto último suele ocurrir porque no has madurado lo suficiente la idea y necesitas seguir dándole vueltas.

Después de toda esa ardua investigación y horas invertidas en decidirte, compras tu producto y lo disfrutas. Pero la cosa no queda ahí, porque estás tan a gusto con tu decisión que sientes la necesidad de compartir tu felicidad y ayudar a otros a tomar su elección, aunque más bien es que acaben tomando la misma decisión que tú. Es ahí cuando te convierte en un potencial fanboy. Y digo potencial porque, aunque no lo seas, los que no estén de acuerdo contigo te lo reprocharán.

Imagina que te compras un flamante Macbook Pro de 16″ por 2.699€ con las siguientes características (equipo más básico):

  • Intel Core i7 de seis núcleos a 2,6 GHz de novena generación (Turbo Boost de hasta 4,5 GHz)
  • 16 GB de memoria DDR4 a 2.666 MHz
  • AMD Radeon Pro 5300M con 4 GB de memoria GDDR6
  • 512 GB de almacenamiento SSD
  • Pantalla Retina de 16 pulgadas con True Tone
  • Cuatro puertos Thunderbolt 3
  • Touch Bar y Touch ID
  • Teclado retroiluminado – Español

Pues es una bestia parda que puede moverlo todo y donde MacOS se mueve a una velocidad increíble. Por supuesto que lo vas a recomendar, solo un hater (lo contrario a fanboy) podría discutir que no es la mejor opción. Bueno, un hater y quizás cualquier otra persona que valore ciertos aspectos de forma distinta a la tuya. Quizás cualquier persona que vea el precio del portátil y se le ocurran tres marcas diferentes sin echar mano de Internet que ofrezcan mayor hardware por bastantes cientos de euros menos. Pero cuidado, tú estás ahí para contarle a esas personas que la experiencia que ofrece Apple es maravillosa, que todo el I+D de sus productos se convierte mágicamente en un incremento de productividad en el usuario final, que su diseño exquisito marca tendencia y su ecosistema lo convierte en indispensable. Es más, cualquier persona que intente negar lo anterior es porque no puede desembolsar el dinero que cuesta, seguramente porque solo utiliza su equipo para consultar Facebook, que si fuera un verdadero profesional invertiría sabiamente su dinero en este equipo.

Entonces en qué quedamos ¿es un buen portátil? ¿me lo compro? Bueno seguro que es y caro también. Fanboys y haters siempre van a haber de una u otra marca (¿alguien dijo Intel y AMD?), pero por donde no paso es por el ecosistema cerrado de Apple. Si quieres interoperabilidad entre tus equipos necesitas que todo sea de Apple, a pesar de que en ciertos ámbitos ofrezca equipos muy inferiores. Esa falta de libertad para mi es lo más rastrero y menos atractivo de los productos de la marca, que me obliguen a usar hardware concreto (no por limitaciones técnicas sino por beneficio de Apple) y decirme qué tengo o no que hacer con ellos me pone de muy mal humor, por mucho que me intenten decir que es por mi bien y que ellos lo saben mejor que yo.

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Ojos de rubí

jueves, el 22. agosto 2019, 11:54 por Inagotable

El silencio ahogado bajo una respiración entrecortada, una piel brillante a causa de su transpiración y una mirada agotada mirando al horizonte. El corazón galopa bajo el pecho buscando espacio entre aquellos pulmones extenuados para que la mente no se desvanezca. Pero es tarde, el frío empieza a cubrirlo todo como un brisa que adormece aquello que acaricia y aunque miles de pensamientos fugaces golpeen su sien, no es capaz de aferrarse a ninguno que alivie la injusticia que siente.

El ritmo cardíaco desciende y su visión queda cada vez más nublada, como si cayese en un sueño profundo contra el que no puede luchar. Sabe que está dejando su vida y de nada le servirá la obstinación esta vez, de pronto, todo aquello a lo que se opuso en su día queda en el olvido, pierde su razón de ser, todo da igual llegados a este momento. Derrotado decide cerrar los ojos y dejarse llevar.

En la inmensidad de la oscuridad de su pensamiento ve aquellos ojos de rubí que lo miran con severidad. Percibe el odio que emanan y a pesar de estar a las puertas de la muerte, los teme. De todos aquellos pensamientos y recuerdos que unos instantes antes habían saturado su psique, ninguno le había rememorado la promesa que hizo. Probablemente porque los recuerdos y la promesa pertenecían a mundos separados.

«Abre los ojos, abre los jodidos ojos»

Como si se hubiese estado ahogando en un lago y consiguiese salir a la superficie, abrió los ojos con una bocanada de tortuoso aire producida por una última convulsión de su cuerpo por sobrevivir. Notaba la sangre parcialmente seca en su mano, la misma que había intentado cubrir la herida de su estómago. El dolor lo entumecía todo y le volvía a recordar qué era estar vivo.

No sabía cuánto tiempo había pasado allí en el suelo pero no iba a ser mucho más. Peleó por levantarse, por erguirse sobre sus piernas y enderezar el torso. Para entonces sus ojos ya no estaban agotados, había recobrado aquella maravillosa mezcla entre ira y desdén. Su mente ya no era un cajón desastre de pensamientos, tenía claro su propósito. Quizás hubiese tocado la puerta de la muerte, no había sido la primera vez, pero daba por seguro que alguien no sólo la tocaría sino que la habría con la cabeza.

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Proyectos propios

sábado, el 19. enero 2019, 18:20 por Inagotable

Trabajar es trabajar, muchas veces no lo haces por gusto sino por necesidad. Por eso, muchas veces pienso en lo gratificante de llevar adelante tus propios proyectos sin pensar en tiempos de entrega, en monetizarlo ni en nada más que el simple hecho de disfrutar con ello. Llevo mucho tiempo sin hacerlo porque tengo remordimientos de emplear tiempo en esa clase de proyectos y quitárselo a otras cuestiones que tienen mayor relevancia para mi futuro.

Aquí es donde llega el problema: quiero hacer A para disfrutarlo pero tendría que hacer B para mejorar mi futuro, por lo que no hago ni A ni B y acabo haciendo C para apaliar la sensación que me producen ambas. ¿Tiene lógica? Muy en el fondo lo tendrá pero, igualmente, me causa una fuerte sensación de procastinación que no me deja descansar la mente y voy día tras día trasladando esa sensación de culpabilidad.

¿Por qué no hacer B de una vez y dejarlo aparcado? Porque nada me promete que emplear todo mi tiempo en sacar B vaya a dar sus frutos. De ahí que acabe replanteándome mi devenir, algo que hace que me refugie en C.

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Correos en la actualidad

viernes, el 10. agosto 2018, 16:17 por Inagotable

Vuestro cartero habitual os deja un papelito en el buzón indicando que, como no estabas en casa, debes ir a recoger el paquete que habías pedido a la oficina de Correos más próxima. Allá que vas tú portando solamente el DNI y cuando te toca tu turno, el empleado de turno con cara de estupefacción te dice que sin el papelito él no te puede dar nada, que hay miles de paquetes donde buscar.

Le pregunto si no puede filtrar con mi nombre y DNI los datos en el ordenador (como en SEUR o MRW) y me dice que no, que sólo puede poner el número de seguimiento. Que podría tratarse de una carta certificada, un paquete o un elefante albino con orejas de gato.

Entonces la cara de estupefacción me la llevo yo puesta de vuelta a casa, intentando vislumbrar el motivo de fondo de tal limitación sin sentido. No digo que puedas cruzar datos sin ton ni son pero…un DNI con nombre y apellidos digo yo que es lo mínimo, porque imaginad que se me pierde el papel que me dejan en el buzón ¿qué hago?

Pleno siglo XXI y tonterías de estas me ponen un poco atacado.

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Espera un poquito más

domingo, el 15. julio 2018, 19:38 por Inagotable

Estás sentado tranquilamente en la sala de espera de la consulta de tu dentista, leyendo una de aquellas revistas que suelen tener por ahí porque agotaste la batería de tu móvil durante la espera. Piensas que tienes suerte de haber establecido la cita con una semana de antelación y que tuviste la precaución de elegir la primera hora de la mañana para hacerlo pero allí estás, esperando desde hace tanto tiempo que tienes miedo a convertirte en uno de aquellos títulos que tienen colgados en la pared: doctorado en odontología, primer premio en arqueología dental, segundo premio al percutor más preciso y un largo etcétera.

Quizás se te cruce por la mente que han tenido que atender una urgencia, que alguien lo estaba pasando tan horriblemente mal que acudió a la consulta antes de que abriese, que por casualidad estaba el dentista preparado y que lo atendió sin mayor dilación. Deben llevar como 5 horas de operación a boca abierta y lo único que no te cuadra es que 5 horas de boca abierta supone tal cantidad de baba que el aspirador que utilizan estaría pidiendo un reemplazo.

Para aliviar tu frustración intentas ocupar tu mente en diversos ejercicios intelectuales, desde calcular el coste de enmarcar todos aquellos títulos hasta el de psicoanalizar al resto de gente que espera allí mismo contigo. Está el típico que se coge la boca con una mueca de dolor a intervalos regulares, otro que habla de los dentistas como si fuesen mecánicos mientras admira su dentadura postiza desde el envase de plástico que ha traído y el que lleva una cara de empanado y sueño que eres tú.

De pronto, una de las auxiliares entra en la sala con una máscara puesta y pronuncia tu nombre, dos veces que lo hace porque no se le entiende nada con aquello en la boca y tu entumecimiento mental. Se te iluminan los ojos, tu espera ha terminado. Te hacen pasar a una de las consultas y te sientas en aquel sillón, un sillón que debería ser cómodo y tiene pinta de serlo pero no lo es, quizás porque los pacientes se sientan en él más tiesos que un palo.

Para cuando te das cuenta han pasado 30 minutos de reloj, sigues sólo en la consulta explorando una y otra vez los pósteres y maquetas de dientes y muelas con diversas malformaciones. Llega el dentista con calma, piensas que te va a hacer entrega de un título honorífico en odontología pero no, simplemente te hace abrir la boca y decirte que todo está bien, que dentro de seis meses vuelvas a por otra revisión. Antes de que puedas preguntarle si la espera la puedes hacer fuera de la clínica él ya se ha desvanecido cual ninja.

Si tú le has durado 3 segundos apurados, al paciente anterior de 5 horas le ha debido hacer una catedral dental sobre las muelas del juicio. No tiene más explicación.

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Tiempo libre

martes, el 16. mayo 2017, 10:13 por Inagotable

Cuando estás llevando a cabo numerosas tareas que parecen no tener fin, no haces más que imaginarte qué estarías haciendo si tuvieses tiempo libre. Sin embargo, cuando dispones de ese tiempo, decides malgastarlo sin saber qué hacer, navegando sin rumbo entre páginas webs que no te aportan nada, consultando tontamente el móvil y con una profunda sensación de vacío.

Muchas veces es difícil encontrar la energía necesaria para proponerte un proyecto nuevo a desarrollar en tu tiempo libre. La falta de motivación es el peor aliado que puedes encontrar en el aburrimiento.

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Mi amor por Windows 10

miércoles, el 29. junio 2016, 09:50 por Inagotable

Un sistema operativo ligero, gratuito si ya disponías de una licencia de un Windows anterior y puntero tecnológicamente.

Se instala como si fuese una actualización más del sistema, tan fácil como descargarse e instalarse manteniendo tus ficheros y tus programas. Es más, muy probablemente el sistema detectará tus patrones de comportamiento y utilizará aquel instante en el que no utilizas el ordenador para hacer una actualización automática, para que te lo encuentres hecho cuando vuelvas.

Incorpora un asistente personal, la señorita Cortana que registrará toda aquella información que resulte relevante para sus funciones para así asistirte de la mejor forma. Y qué decir del incremento de rendimiento en los juegos y el soporte para la última versión de DirectX.

Integración total con tu cuenta de correo electrónico y una mejor unificación de plataformas (móvil y de escritorio).

¿Qué podría salir mal? Pues para empezar, la casi obligatoriedad de tener que instalar Windows 10 debido a los constantes avisos de actualización o incluso por iniciativa propia del sistema que, porque le da la gana coge y se instala si te descuidas. Algunos podría decir que esa característica se puede desactivar, pero qué va a saber el usuario de a pie cómo hacerlo. Otros podrían decir que es una mejora en todos los sentidos, que no tienes por qué oponerte al cambio. De ahí mi siguiente punto.

Si tengo algún periférico antiguo o algún componente interno sin soporte para Windows 10, pues me quedo sin él. Si utilizo algún programa antiguo específico para mi labor, pues siempre puedo probar suerte con el modo de compatibilidad o quedarme sin él.

No todos somos iguales, puede que no todos entremos en la clasificación viejuna anterior. En lo que sí que coincidimos la mayoría es en querer utilizar el ordenador cuando lo encendemos. Parece lógico ¿verdad? Bien, pues al señor que diseñó el sistema de actualizaciones del sistema operativo entendió que tenía prioridad lo suyo a lo nuestro. Así que cuando veáis que la barra de inicio no responde forma adecuada o que empieza a tener un comportamiento errático, es muy probable que necesites reiniciar el equipo para que las actualizaciones tengan oportunidad de terminar de instalarse.

La seguridad es un factor importante y podemos pensar que lo anterior está hecho pensando en la preservación de los datos del usuario que no querrá que ningún hacker se aproveche de una vulnerabilidad para violar su privacidad, que para eso ya está Cortana y el punto 3 de la licencia de uso de Windows 10 donde te comunican brevemente aquello de «si es gratis es porque el producto eres tú».

Así que animo a todo el mundo a ser dueño de su ordenador y de lo que instala 😉

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Punto y aparte

martes, el 7. junio 2016, 21:47 por Inagotable

Múltiples salidas y opciones. Todas ellas te dan la sensación de otorgarte algo mejor, algo distinto, pero en tu interior quieres pensar que no es así, que ningún cambio hará que las cosas vayan a mejor, que todo es una ilusión.

¿Cuánto cuesta poner un punto y aparte en tu vida? Un punto de inflexión que cambie el rumbo de tu existencia acarrea alteraciones más allá de tu propio yo, afecta a las personas de tu alrededor. Ser capaz de llevarlo a cabo aún siendo portador del sentimiento de culpabilidad que todo ello conlleva no es fácil, es una carga muy pesada.

¿Y el fracaso? El mirar atrás y ver que aquello que tenías era mejor, que no conseguiste obtener aquello que ansiabas y destrozaste todo lo que habías construido. Ese es un precio muy alto, mayor del que más de uno querría pagar.

Quizás es momento de averiguar cómo llegaste hasta ese punto, ver el error que cometiste para desear un punto y a parte.

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La mala suerte

lunes, el 11. abril 2016, 17:10 por Inagotable

¿Existe la mala suerte?

Ésta es una pregunta controvertida, como del estilo de «¿Existe el destino?» o «La tortilla ¿con cebolla o sin ella?». Aunque para algunos estas preguntas tienen una respuesta clara, a veces ciertas situaciones nos hacen dudar. Y no hablamos de los típicos personajes con suerte que ganan la lotería y que ostentan cargos políticos, no, hablamos de gente con una flor en el culo (los agraciados) y aquellos que nacieron estrellados (los pringaos).

Podemos pensar que aquellos que no tienen éxito en sus acciones es porque no se esfuerzan lo suficiente, porque no son lo suficientemente precavidos o porque no saben arriesgar en el momento oportuno. Pero qué ocurre cuando son factores externos los que intervienen en la vida de estas personas y dicen «Hola, soy un factor externo y vengo a hacerte agonizar. Porque sí.». Y no ocurre una ni dos veces, es un flujo continuo que te hace olvidar aquella sensación de cuando algo sale bien.

Por otro lado, admitir que existe la suerte o la carencia de ésta sería casi casi como decir que crees en el destino y eso sí que da para escribir un libro.

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El temor

lunes, el 11. enero 2016, 18:41 por Inagotable

Puedes pasar horas con la mirada puesta en el infinito, con la mente entumecida en otro lugar, lejos de aquella habitación que sólo te recuerda la soledad de tu vida y con un bullicio de ideas y recuerdos que no hacen más que ahogarte en un mar de penas por todo aquello en lo que te equivocaste y que no conseguiste. No crees en ti ni crees que merezcas nada, pues todo lo que obtienes acaba bajo esa maldición que te persigue y sabotea todo aquello que disfrutas.

Sin embargo, aún conservas algo que hace que todo sea más llevadero, que te rescata de tus tinieblas y que te arranca una sonrisa. De ahí el temor a perderlo, a no ser capaz de conservarlo y que el tiempo, finalmente, se lo lleve como tantos otros muchos elementos que han conformado tu vida.

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Fuego

lunes, el 20. abril 2015, 07:48 por Inagotable

La luz y la calidez de la llama te atraía, era una sensación reconfortante. Acariciabas el fuego como si fuese agua mientras mirabas a trasluz la palidez de tus manos. Pensabas en él como en un ente rojizo, porque para ti era algo lleno de vida, con su movimiento caótico e impredecible, pero maleable por tus manos.

Las personas las veías de igual forma, dóciles dentro de su caos y sobretodo, te veías por encima de ellas, reconfortada por su calidez y ociosa ante el espectáculo que mostraban ante tus ojos.

Hacía mucho tiempo que sabías que no formabas parte de la humanidad, que tu existencia iba un paso más allá y ese pensamiento te hacía ver tu entorno de manera diferente. Te identificabas con un razonamiento frío y carente de sentimientos que considerabas ser un vestigio evolutivo. Calculas y analizas cada palabra, cada movimiento y cada gesto de las personas que se cruzan ante ti creyendo que todo aquello, en algún momento, le dará sentido a lo que haces, pero nunca llega.

Quizás lo único que realmente sientas sea el anhelo por encontrar tu propio ser en este mundo tan agotador.

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Desatención en el BBVA

jueves, el 9. abril 2015, 09:39 por Inagotable

Imaginad que tenéis que pagar una tasa del gobierno y como día límite se establece el 13 de abril.

Entre las entidades colaboradoras desde donde se puede realizar el pago está el BBVA, así que te diriges hacia allí y te pones a la cola de la ventanilla. Hasta que llega tu turno te percatas de un cartel que dice algo así como:

Los pagos en ventanilla se realizarán los martes y jueves, de 8:30 a 10:30 entre los días 12 y 24 de cada mes.

En ese momento, piensas que estás jodido porque es día 9 (aunque jueves) y lo último que quieres hacer es esperar al último día 13 de abril (porque el 12 no es martes) para poder pagar la dichosa tasa. Así que al final aguantas y llega tu turno.

Yo:  Buenos días, quería pagar la siguiente tasa.

Cajera: ¿En cuenta o metálico?

Yo: En metálico.

Cajera: No puede ser  -y me lee el cartel de los días permitidos.

Yo: Es que entonces estoy fuera de plazo para pagarlo.

La cajera mira a su compañero y éste me dice «¿Y no tienes cuenta con nosotros?», a lo que respondí que tenía cuenta bancaria con una de sus filiales, con lo que, perdonándome la vida intentan hacerlo a través de esa cuenta.

Tras 5 minutos de la cajera intentando meter los números del código de barras del recibo, me dice que el sistema no le permite hacer el pago con la cuenta bancaria que le he proveído, que pruebe en otro banco.

Cojo mi recibo y me marcho de allí pensando en lo incompetentes que son y pensando en retirar mi dinero de su filial.

En dos minutos estaba en otra entidad bancaria. Me cogen el recibo sin ponerme pegas, leen el código de barras sin problemas, me admiten el dinero en metálico y adiós muy buenas, en dos minutos tema resuelto.

Me parece perfecto que no quieran perder tiempo con personas que no sean ya clientes suyos (aunque puedan serlo potencialmente), pero entonces me pregunto por qué consta el BBVA como entidad colaboradora si es imposible pagar la tasa si no tienes cuenta bancaria con ellos.

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Reforma de la Ley de Propiedad Intelectual en España

miércoles, el 21. enero 2015, 23:47 por Inagotable

Con la fabulosa reforma que han hecho de la Ley de Propiedad Intelectual  para el beneficio de la población española, dentro de poco no vamos a poder escribir nada en Internet porque estaríamos haciendo referencia a palabras publicadas en el diccionario de la RAE y vulnerando sus derechos de explotación.

Así que ojito.

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Luna vieja – Capítulo 3

miércoles, el 14. enero 2015, 11:10 por Inagotable

Luna vieja – Capítulo 2

La tierra pulverizada llenaba el aire por todas partes haciendo imposible respirar otra cosa, todo por culpa de aquel viento de poniente y el fuego enemigo que, con cada impacto de sus morteros, levantaba el terreno de la zona dejando cráteres de varios metros de diámetro.

No sabía si iba a salir de aquello con vida. Estábamos atrapados entre el enemigo y un enorme lago que no podíamos cruzar por falta de medios, a no ser que dejásemos a todos aquellos heridos que habían sido nuestros hermanos durante aquellas últimas semanas y tratásemos de atravesar a nado aquellas aguas que parecían estar a punto de congelarse.

Sin otra alternativa más que la de enfrentarnos con nuestras armas a un destino que tomaba un rumbo más bien fúnebre, nos reunimos aquellos que aún teníamos suficiente fuerza para sostener un rifle, a penas una veintena.

– Estamos muertos, muy muertos – la voz de Tomás temblaba -, no vamos a poder salvar el pellejo, tenemos que huir.
– ¿Y dejar a nuestros compañeros tirados aquí? – Juan hablaba con desprecio -. Tirados en un lodazal y muertos de frío ¿es así cómo te gustaría dejar a tus amigos?

Tomás agachó la mirada al suelo, avergonzado por su propio miedo mientras Juan continuaba hablando.

– Moriríamos intentando cruzar el lago a nado, el agua está casi congelada y hay más de dos kilómetros hasta la otra orilla, eso si los vigías nos nos descubren y nos revientan a cañonazos.
– Enfrentémosnos a ellos de noche, cuando no se lo esperen – Oscar no era el más espabilado de nosotros, todavía no sabíamos cómo había conseguido llegar vivo hasta ese día.
– ¿Estás loco? Somos un puñado contra un ejército, sólo es necesario que alguien nos descubra haciendo una incursión para que nos dejen como un colador – Víctor ponía las cosas en su sitio, tenía sensatez además de músculo, algo difícil de ver en aquellos tiempos.
– ¿Es que no va a venir algún tipo de refuerzo? – Tomás volvía a farfullar tembloroso.
– Nos deben creer muertos a estas alturas y no tenemos medio de comunicación alguna, destruyeron todo el equipamiento de la base en el primer ataque.

Juan nos hizo recordar por un breve momento aquel inesperado ataque que acabó con nuestra base y que nos hizo retroceder varios kilómetros perdiendo una increíble cantidad de hombres. Nadie sabía cómo habían salido de la nada, sólo sabíamos que alguien nos había vendido y el día que supiésemos quién, lo pagaría con su sangre.

– Lo que no entiendo es por qué no han venido ya a por nosotros, nos podrían arrasar en cuestión de minutos, no tenemos manera de hacerles frente – era Manolo el que hablaba esta vez, el más joven de todos con apenas 17 años.
– Quieren que nos entreguemos, nos quieren con vida por algún motivo pero antes prefieren extenuarnos, rompernos psicológicamente y agotarnos físicamente.

Víctor expuso con aquella última frase algo que nos resultaba inquietante a más de uno, la finalidad de aquella tortura sin sentido. Qué podríamos albergar en nuestra vida para que no nos quisiesen dar muerte.

Tras una pausa de silencio me decidí a hablar:

– Creo que sé cómo salir de esta. Sólo voy a necesitar un destornillador y algo de barro.

– ¿Qué…? ¿un destornillador y…barro? – Oscar mostraba la mandíbula desencajada tras mi afirmación – ¿qué pretendes hacer?

– Pretendo mandarlos de vuelta sin tener que disparar ni una sola bala.

– Abuelo, que esto ya está y que esa historia ya la conozco, que me la has repetido un montón de veces – Juanma, el nieto postizo de Antonio, experto en todo aquello que te vendiesen con manual de instrucciones, interrumpió su gran e inédita historia.

– ¿Ya has terminado con ese trasto? estás hecho todo un juanker de esos…

– Sí sí, todo un hacker. A ver, el móvil que me has traído y del que no quiero conocer su procedencia, tiene en llamadas recientes un par de números. Uno de ellos es a un móvil que no he conseguido saber a quién pertenece y el otro es un fijo que parece pertenecer a «Campo Amor, el Hogar del Pensionista».

– Por supuesto, ahora todo empieza a encajar.

– No sé que estarás encajando pero me prometiste una recompensa por este trabajito.

– Tienes razón Juanma, y un hombre siempre cumple su promesas – a la vez que pronunciaba éstas últimas palabras, más importantes de lo que su joven nieto podría creer, puso sobre la mesa las navajas de acero albaceteño de El Monje.

– Mola – la sonrisa de Juanma fue indescriptible y halagador para un pobre anciano que lo único que busca es su hueco en la juventud actual.

– Y bueno, ya que había empezado con la historia voy a continuarla porque seguro que no sabes lo que pasó después.

– Goddd….que sí, que te ensuciaste, te cargaste de herramientas para hacerte pasar por mecánico del otro bando, aprovechaste para desmontar cada tornillo y tuerca del campamento enemigo y que aquello empezó a degenerar en algo bastante grotesco. Tiendas de campaña, coches, tanques, morteros y hasta los clavos de las cajas de la munición sufrieron tu ataque. Vamos, que hasta el capitán de la tropa no pudo ponerse las gafas de sol porque «perdió» los tornillos.

– Si lo resumes así sí, más o menos ocurrió de esa forma…

De nuevo, halagado por el hecho de que su nieto postizo le escuchase y una sonrisa en su interior, Antonio puso su punto de mira en El Hogar del Pensionista. Sin embargo, antes de tomar una decisión precipitada tendría que ver al Oráculo, aquel poderoso ser capaz de arruinar a la más poderosa de las personas con sólo unas palabras.

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Límites de velocidad

martes, el 13. enero 2015, 10:24 por Inagotable

Imaginad que vais conduciendo por la autovía a 120Km/h y que adelantáis a aquellos vehículos que circulan ligeramente más lentos que vosotros.

A la altura de una limitación de velocidad de 100Km/h vosotros adaptáis el ritmo a lo que marca la señal. Mientras lo hacéis, no dudáis en pensar en el por qué de esa limitación habiendo tres carriles para el mismo sentido en línea recta, pero acatáis con ello.

De pronto veis cómo todos los coche que habíais adelantado os van pasando por al lado sin pestañear porque ellos no han variado su ritmo.

Sobra decir que, una vez que la limitación sea de 120Km/h volveréis a verlos cuando os toque adelantarlos.

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