Parece ser que, a partir de hoy, no voy a poder seguir usando mis bermudas conjuntamente con mi camiseta en mi casa, mientras mantengo el balcón de mi habitación abierto. Y es que el frío ha aparecido de un día para otro que, aunque ya había dado avisos, sigue sin ser bien recibido.
Eso me recuerda a que en Canarias la temperatura me parece ideal…
Por cierto, vaya pintas que llevaban los ingleses con bermudas y calcetines durante la II Guerra Mundial.
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Mi hermana mayor está embarazada de 5 meses, con una barriga que crece por semanas amenazando con convertirse en un 8º pasajero…
Hasta hace unas semanas no conocíamos de qué genero iba a salir el pequeño engendro, pues siempre mostraba el culo en las ecografías (quizás sea tímido o vela fielmente por su privacidad), pero ya conocemos el dato: niño, muchacho, chaval, crío, chico, machote, hombrecillo.
El sector femenino creía firmemente que saldría niña, muchacha, chavalina, chiquilla, cría, nena, chica, muchachota, mujercilla. Así que, bajo esa influencia, los nombres para ese género brotaban sin cesar llenando una lista, una lista que se ha olvidado porque ya no sirven (al menos hasta el siguiente que venga xD).
Ahora son los nombres de género masculino los que intentan llenar la lista, pero son tan pocos los que gustan, que a lo mejor se queda sin nombre el pobrecillo. Y es que, al parecer, los nombres de chica gustan más o existe más variedad.
Mi propuesta es que lo llamemos Champiñón, un nombre que denota fuerza y que resulta ser muy carismático. Además tiene abreviaturas que facilitan su uso:
Sin embargo, me han tomado a broma y no lo tienen en consideración . No obstante, por ahora no me obligan a llamarle de forma diferente xD .
Así que para el futuro de nuestro pequeño Champiñón, mi hermana pequeña y yo hemos acordado, ya que es el primero, malcríar al niño todo lo que podamos, para que nuestra hermana mayor pueda emplearse a fondo en su educación y pueda estar orgullosa muahahahaha.
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Hace algunas semanas, justo cuando empezaba mis vacaciones, me operaron de las otras dos muelas del juicio que me quedaban en el lado izquierdo.
En esta ocasión, para no tener problemas musculares tras la operación, hice caso al cirujano y la noche de antes me tomé un valium (como os conté anteriormente). Esperaba notar el efecto a la mañana siguiente, me regodeaba imaginándome como el Príncipe Valium de Spaceballs tras las experiencias que me habían contado algunos conocidos, pero me llevé una gran decepción, no noté nada de nada, estaba como siempre, un timo.
Así que aparecí en el hospital por la mañana en ayunas (mucho mejor que la otra vez que fue a medio día). Una vez allí me dieron mi uniforme de hospital, me acomodaron en mi sillón de hospital y me pusieron mi vía intravenosa de hospital. Para esto último, la enfermera, un segundo antes de clavar la aguja en mi mano, cuando su brazo ya había cogido impulso, se giro rápidamente y me preguntó “¿Te mareas?”; me hizo gracia porque puso cara de “Uis, que a este no le he preguntado y a ver si se me desvanece” xD .
El conductor de la silla de ruedas llegó al cabo de 15 minutos de espera; contrastó tanto con aquellas horas que me hicieron esperar la primera vez que tuve que preguntarle si estaba seguro de que era mi turno. Y como así era, me llevó raudo y veloz a quirófano. Allí me encontré con el mismo cirujano maxilofacial que me recomendó el valium, escuchando a Lenny Kravitz en una de esas radios que ponen dentro del quirófano y que Doc JB dijo que usaría en sus futuras intervenciones.
En esta ocasión, el anestesista me inyecto el sedante nada más acomodarme en la mesa de operaciones. El sedante lo noté en el ritmo de las pulsaciones mucho más estables y en el ligero mareo cuando me incorporé más tarde; ni vi dragones volando ni a Elvis, otro timo.
Las muelas salieron relativamente rápido a ritmo de los acordes de la guitarra de Lenny y a base de mucha taladradora (hay que ver el ruido que hace ese cacharro). La de abajo creo que salió partida y se le cayó, por lo que me tuvo que pedir que no tragase y que girase la cabeza hacia un lado.
A la vuelta pude hablar con un compañero de hospital que me trajeron (puedes encargarlos para no aburrirte xD). El tío me estuvo contando que a él le sacaron las dos primeras muelas del juicio en cinco minutos, sin mayores problemas y pudiendo comer normal al día siguiente. Al cabo de un rato, volvió de que le sacasen las otras dos muelas con cara de afligido porque esta vez la cosa había ido peor (que para él peor seguía siendo mejor que a mi xD ). Sé ve que el tipo era VIP o algo porque le regalaron sus muelas en un tarrito de plástico, les faltó envolverlo con un lazo grande y rojo (nótese el tono envidioso).
A día de hoy todavía tengo la cara un poco hinchada, la zona de los dientes un poco sensible, al final de los cuales tengo un agujero enorme con un cordoncito muy mono(técnicamente lo llaman punto). Me despierto por las mañanas apretando los dientes del lado afectado y muy a menudo me da dolor de cabeza o cara (ya no sé dónde…) seguramente por inflamación del nervio trigémino. Pero ya está, no más muelas del juicio ^^ .
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Tras la operación, le hice una visita a mi querido cirujano maxilofacial porque no podía abrir del todo la boca. Me contó que debía ser una sobrecarga muscular que se me iría quitando poco a poco y que, para la siguiente intervención (las muelas del juicio del lado izquierdo), era recomendable tomar valium el día anterior.
Echó de nuevo un vistazo a mis radiografías y me preguntó si realmente me molestaba la muela del lado izquierdo, pues debido a su posición horizontal iba a ser difícil la extracción, la intervención duraría mucho más tiempo, habría que hacer más fuerza que con la anterior y abrir un hueco lo suficientemente grande por donde sacarla (creo que dijo algo sobre la perforadora que usó Bruce Willis en Armageddon pero no estoy seguro, lo dijo tosiendo…).
Eso sí, después de decirle que sí que la quería fuera me dijo que tanto él como su compañero habían sacado innumerables muelas de ese tipo y que no me preocupase (juas juas), que igual podía resultar que saliese con facilidad.
Me veo con los mismos dientes que el abuelo de los Simpsons, así que voy a ir preparando un vaso con agua…
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Allí estaba yo sentado en mi sillón esperando a la enfermera. Cuando vino me puso una vía en la mano izquierda, algo que siempre me había dado mal rollo y por lo que no había pasado, pero ni me dolió ni me molestó. En cambio, los de la habitación de al lado les gustó tanto la enfermera que le decían que se dejaban agujerear con gusto, cuantas veces fuese necesario, si era por ella…lástima que no lo llevase a cabo.
La espera en el sillón, con la ya incómoda vía en la mano, se prolongó durante 3 horas, durante las cuales la almohada que tenía al lado, en la cama, cobró un matiz realmente atractivo que invitaba a dejar caer la cabeza sobre ella. Para entonces ya llevaba 11 horas de ayuno y a los de al lado no se les ocurrió otra cosa que empezar a hablar de comida y bebida fresca. Menos mal que más tarde cambiaron de conversación y prefirieron hablar de fútbol y perros.
Finalmente, el camillero vino a por uno de nosotros con una silla de ruedas. El tipo tenía las ojeras más inmensas que jamás he visto y eso no transmitía mucha confianza :S. Se llevó a uno de mis vecinos, así que la cháchara se les acabó y hasta un rato después no lo trajo de vuelta. El tercero fui yo, me llevó presto hasta el quirófano donde el ambiente era bastante frío.
Lo primero que hizo el cirujano fue coger las radiografías dentales y regatearme el número de muelas a extraer. Decía que del lado derecho, con la de abajo podía ser suficiente, pero yo le dije que venía a por las cuatro y hoy tocaba las dos de un lado, que tampoco me apetecía verlo más de las dos veces que eran necesarias. Así que accedió.
La anestesista me saludó muy amablemente (no era el tipo de la vez anterior) y ella también me regateó; me dijo que si estaba tranquilo pasaba de pincharme el sedante, así que tuve que renunciar a ver dragones después de la operación. Me tumbé en la mesa de operaciones, me pusieron el oxígeno, me tomaron la presión arterial, me colocaron los sensores en el pecho para monitorizar el ritmo cardíaco y me cubrieron dejando sólo mi boca al descubierto.
Un par de pinchazos para la anestesia local en la muela de abajo y el cirujano empezó a hurgar. Al cabo de un rato me puso un taco en el lado izquierdo para que no tuviese que tener el esfuerzo de abrir la boca. Empezó a hacer fuerza para sacar la muela de abajo y aquello no salía con facilidad, por mucho que apretase mi cabeza sobre la mesa. De fondo escuchaba el ritmo cardíaco algo acelerado y es que aquello te pone el cuerpo en tensión, así que tomé un poco de aire y me relajé lo que pude. Al cabo de un instante escuché el motorcillo del corta-muelas, después el cirujano me hizo un cronch (veáse mi alta cualificación describiendo el proceso xD ) en el que empleo fuerza y yo dije un “Ah” a lo que él me contestó “Sé que es un sonido poco agradable, pero no te ha dolido”, me faltó contestar un “Oh, really”. Mi preocupación no era el dolor que pudiese sentir, sino que con tanta fuerza se le podía escapar la mano y acabar clavando el instrumental en el otro lado de la boca (a mi me suele pasar con el destornillador y los malos tornillos que no quieren salir por las buenas).
Para darme el punto en el hueco que había dejado, el cirujano le dijo a alguien: “Fíjate bien que es medio segundo, como en la fórmula 1 que si parpadeas te lo pierdes”. Noté la cuerdecita a lo que pensé que igual aprovechaba, le hacía un nudo a la de arriba y tiraba de ella, pero no, la de arriba salió en seguida para mi alivio. Así que, una vez las muelas fuera, con una gasa en la boca para que recogiese la sangre de la herida, me retiraron los dichosos sensores que tenía pegados en el pecho y que seguramente fue la parte más dolorosa. La anestesista me preguntó si estaba bien, el resto se pusieron a hablar de sus cosas, y el camillero me llevó de vuelta. Lástima que no dejasen entrar las gafas, no pude quedarme con sus caras.
La enfermera, a mi regreso, me dio un vaso de agua y me retiró la vía; me explicó lo que debía y lo que no debía hacer los próximos días y para casa.
Al cabo de un mes sigo sin poder abrir la boca del todo y, según mi doctora de cabecera, se me debió lesionar el músculo que cierra y abre la boca (o el nervio que parece que es peor), por lo que el cirujano me tendrá que ver antes de volverme a operar del otro lado, muy a pesar de la chica que me quería dar insistentemente la cita para operar.
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Finalmente, al cabo de un mes y pico, me llamaron para efectuarme la primera extracción. Me citaron en la UCI (algo que no animaba demasiado xD ) a las 14h y me indicaron que debía permanecer en ayunas durante 6 horas antes. Eso me dejaba margen suficiente para desayunar a la hora de siempre, pero había un inconveniente con el que no contaba. Según Pausem, el ayuno incluía el agua y, con el calor que hacía, me veía deshidratado. Menos mal que consultando en Internet vi que la ingesta de agua se puede realizar hasta 2 horas antes. Claro que, en Internet, puedes encontrar fuentes que apoyen lo que más te interese .
Como no tenía ni idea de dónde estaba la UCI y no me gusta ir a los sitios a ciegas, le pregunté a una amiga que tenía más idea que yo y me puso en duda. Me dijo que le parecía extraño lo de la UCI, que era más probable que fuese la UCA y la verdad es que tenía más sentido. Concluimos que era mejor preguntar en información pero me dejó claro dónde tendría que ir si era la UCA.
Cuando llegué allí, consulté en información y, efectivamente, no era la UCI, pero tampoco la UCA, era la UCSI…yo sólo quería quitarme las muelas. Al menos la UCSI estaba más o menos donde me dijo Pulsay que estaría la UCA, pero al final no vi a Grissom.
Total, que en seguida me llaman para que entre a la sala de espera. Para ello me hacen ponerme unas fundas verdes para el calzado y lavarme las manos con algo que parecía alcohol. Me indicaron el rincón donde debía esperar, amueblado con una cama y un sillón. Me dijeron que debía quitarme la camiseta y ponerme la típica ropa de hospital que te deja el culo al aire porque no hay quien pueda hacerse un nudo en condiciones. Al final todo el mundo (sobretodo aquellos que también se tenían que quitar los pantalones) iba cogiéndose la parte de atrás para mantenerla cerrada, salvo los que habían recibido ayuda o aquellos que les daba exactamente igual.
Iba llegando más gente y se escuchaba de todo, sobretodo de personas mayores que realizaban el cambio pertinente de vestimenta ayudadas por una enfermera:
Mujer Mayor : por teléfono me dijeron que había que venir duchada. Enfermera : sí, eso es para que en el quirófano no quede olor a sobaqué.
Hombre Mayor : hay que ver lo bien que está este hospital, con este suelo tan brillante y todo tan limpio.
Sin duda me acordé de Doc JB y sus diálogos con los pacientes.
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El lirio que estos últimos meses he estado cuidando se va a tomar unas vacaciones para reponer fuerzas, y es que no tiene un aspecto muy saludable:
Me tocará podarlo y esconder su raíz en un recóndito, seco y oscuro lugar (junto con Darth Vader y sus galletas), donde dormitará durante unos meses. Quizás tenga que envolver la raíz en papel de aluminio para protegerla de la cansina conversación de Vader (que si Luke nunca lo llamó papá, que si no subestimes el poder de una galleta con tropezones de chocolate, que si se le queda hecho un asco el casco cuando estornuda…).
Y para llenar ese hueco en mi vida, Pausem me ha traído un maceto que contiene una aspidistra que presume de crecer abusivamente, llevar bluetooth y necesitar de una toma eléctrica para los casos en los que falle el Sol:
Hace tres semanas sólo se veían unos palitos verdes de unos pocos centímetros, así que si extrapolamos un poco, de aquí a unos meses podré usarlo de cortavientos .
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Tras varios meses de espera en la larga cola de la seguridad social, mi presencia fue reclamada para hacerme una radiografía de mi brillante sonrisa (que no culo metálico que diría Bender). En tal aventura, la espera en la antesala de las radiografías se alargó durante varias horas, en las que no pude acudir al W.C. porque Murphy decía que sería el momento en el que me llamarían.
Varios días después tuve cita con el cirujano maxilofacial que, a golpe de vista sobre la radiografía, me dijo que habría que extraer las cuatro muelas del juicio, en tandas de dos para poder proporcionarme un menor padecimiento sobre la mesa de operaciones, pero más duradera agonía en mi recuperación.
Pasaron unos cuantos días más y me reuní con el anestesista. El tío parecía un cachondo porque nada más entrar en su consulta, ya tenía la sonrisa puesta, una de esas que parece de mármol. Pero, poco a poco, me fui dando cuenta de que era demasiado feliz y, más que una sonrisa de mármol, parecía un sonrisa de fármacos. A penas me preguntó cuatro cosas sobre alergias y medicamentos, nada sobre drogas, afiliaciones políticas y otros malos hábitos.
Me comentó que el plan de actuación constaría de anestesia local y de sedación en vena que, según sus palabras, me ocasionaría el efecto de unas cervezas tras la operación (no concretó nada sobre el tamaño de las mismas ni de si llevaban cubitos de hielo). Así que, mientras me ofrecía el papel de consentimiento para que lo firmase (envuelto en una aureola de vendedor de coches usados), me dijo que él no se sacaría las muelas del juicio sin anestesia. Es más, yo añadiría que él no se levantaba por las mañanas sin su chute de óxido nitroso.
Próximamente más capítulos…
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Desde mi balcón fui testigo de algo que debe tener una explicación completamente lógica, pero no soy capaz de vislumbrarla.
Llega un tipo con su BMW negro, flamante y de asientos de piel. Lo deja en doble fila y baja del mismo con el torso al descubierto. La chica que llevaba al lado también desciende del vehículo y le entrega una camiseta. Él se la pone y habla durante un rato con otro tipo que había en la calle. Cuando terminan se suben al BMW de nuevo y él se quita la camiseta.
En resumen, se quita la camiseta dentro de un coche que seguramente debe tener aire acondicionado y se la pone en el exterior a más de 30ºC. No sé, quizás le daba vergüenza estar en la calle sin camiseta, pero no es un caso aislado, es frecuente ver esa actitud sobretodo en canis, que no destacan precisamente por su timidez .
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Nanosegundo: Dícese del tiempo que transcurre entre que el semáforo se pone en verde y el de atrás presiona su claxon.
Si juntas en un cruce controlado por semáforo a aquellos que, aun estando el semáforo en rojo, ya avanzan sobre el paso de cebra, adelantándose unos centímetros al de al lado y haciendo gala de su nula anticipación (pues, en muchos casos, acaban frenando cuando se pone en verde) y, en posición perpendicular, a aquellos que lo pasan en rojo cuando el que les precedía ya se lo había pasado prácticamente en rojo, tenemos un cruce bastante peligroso.
Y si ya juntas a peatones que van a su bola inmersos en su mundo, pues lo que montas es un Carmageddon de los buenos…
Y es que la gente, con tal de ganar unos minutos, incluso segundos, son capaces de perder la cabeza y, por ende, todo su tiempo.
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El otro día salí al balcón para regar el lirio y algo me llamó la atención. Asi que me armé con mi cámara e hice unas fotos. El resultado de tal acción ha acabado en una denuncia contra mi persona.
Parece ser que la parte demandante, la Asociación de Arañas Pegadas (la famosa AAP de la que el mismísimo Spiderman forma parte) me ha demando por intromisión en la intimidad y violación de los derechos fundamentales de las arañas, pues he comprometido la información sobre la localización de la trampa que forma el principal sustento de la araña que se ha alojado en mi lirio.
Hemos pensado en tirarla, pues el lirio es de mi propiedad y eso convierte a la araña en una okupa, pero conforme están las leyes españolas nos podría llevar algún que otro año de trámites burocráticos. Eso en el mejor de los casos, porque si es una especie protegida seguramente me echarían a mi.
Mi hermana pequeña, por su parte, está negociando un trato en el que la araña se encargue de los insectos voladores a cambio de quedarse allí. La única condición es que no críe mini-arañas, pero parece que eso no le ha gustado pues argumenta que los huevos son suyos y no piensa abortar llegado el caso.
Las polémicas fotos a continuación (tened en cuenta que la araña es del tamaño de la bolita de la punta de un bolígrafo, con enfoque manual y a pulso…como siempre):
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Nuestro viejo microondas pereció tras muchas horas de servicio y a nuestro padre se le fue prohibido desmontarlo para intentar arreglarlo. Así que compramos otro microondas, moderno y capacitado para arduas tareas culinarias y digital…muy digital.
Tiene una pantalla LCD que marca la hora, donde seleccionar el tipo de alimento que vas a calentar y una rueda, que al girarla (digitalmente), te permite ajustar el tiempo y otras cosas. Pues bien, ese cacharro de última tecnología no hace más que pitar, pita por cada segundo que añades al temporizador, por seleccionar la potencia, por abrir la puerta, cuando termina su tarea y hasta por mirarlo. Es un pitido nada agradable para cuando te calientas el desayuno y estás disfrutando del silencio de la casa.
Me recuerda a los ordenadores de las películas que por cada tecla que se pulsa o cada cosa que hace lanza un ruidito. No está mal durante 5 minutos, pero si tuvieses que trabajar con él todo el día lo tirabas por la ventana.
Al final te acostumbras, superas el odio y consigues apartar el pitido que hace eco durante toda la mañana en tu cabeza. Pero se nos estropeó el tostador tras un “plas” al conectarlo a la luz y decidimos comprar uno nuevo. He de añadir que el tostador sí fue víctima de mi padre, que lo desmontó, verificó que no funcionaba y lo metió en una bolsa tal cual.
Compramos un tostador moderno, cuasi digital, donde el pan era colocado de forma horizontal en vez de vertical. Su funcionamiento era impecable y bastante cómodo salvo por un detalle: pitaba. Pitaba cuando él decidía que había pasado mucho tiempo encendido torrando las tostadas y al apagarlo, incluso cuando lo arrancabas del enchufe emitía un ahogado pitido de unas décimas de segundo.
Pero lo molesto no era el pitido, lo molesto era que emitía un pitido con un nivel sonoro por encima de cualquier despertador que haya tenido, agudo y prolongado. Así que al final, si desayunabas pan tostado, entre el microondas y el tostador acababas con un zumbido en la cabeza como para volverte a acostar.
A mi madre le dije que desmontaría el tostador, más tarde o más temprano lo haría y me desharía del dichoso zumbador.
¿A quién se le ocurre hacer electrodomésticos tan molestos?
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Estando en un restaurante de comida italiana, en una pequeña mesa compartiendo nuestros platos de pasta y pizza, sonó la alarma de incendios. El restaurante enmudeció de pronto, aunque algunos críos aun seguían dando el follón y el hilo musical seguía sonando con agradable música que ahora nadie le prestaba atención.
Nosotros veíamos el pasillo que daba a la cocina y esperábamos ver el humo o incluso el fuego o su resplandor. Una camarera se acercó a la cocina para saber qué pasaba y al rato salió sin muchas prisas. Unos segundos más tarde la alarma se apagó y todo volvió a la normalidad.
Lo que me llamó la atención es que los aspersores no se pusieran en marcha. Aunque para esta ocasión lo preferí, de lo contrario nos hubiesen dejado empapados y sin comida.
Cocineros del mundo, tengan cuidado con los flambeados .
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El domingo después de comer:
Yo : mamá, esta tarde me llevo un cartón de leche (flashback).
Mi madre : ¿y qué vas a hacer con un cartón de leche?
Yo : he quedado con unos amigos para hacer botellón.
Mi madre y mi hermana : o_O O_o
Yo : sí, es que vamos en plan sano…
Mi madre : ¬¬
Mi hermana : xD
Yo : ¿Quéeee?
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El otro día pasé por el pasillo de mi casa y me percaté que allí colgados estaban tres cuadros que había pintado mi abuelo paterno. Paso por ahí todos los días y la decoración viene a pasar desapercibida cada vez más.
La cuestión es que llevaba la cámara de fotos en mano y aproveché para sacarle a los cuadros una foto. Pero claro, entre la poca iluminación del pasillo y el cristal que cubre el cuadro las fotos no salieron muy bien.
Las pinturas están hechas al óleo, como la mayoría que hizo. Se puede apreciar el relieve de cada trazo en cada color, algo que no ha podido recoger la fotografía.
Me acuerdo de una especialmente porque fui a verlo cuando aun la estaba pintando y me dijo que, para verla correctamente, me tenía que situar a unos pasos de distancia (es una de mis favoritas):
Mi abuelo murió pronto, no me vio ni llegar al instituto, pero recuerdo varias cosas. Recuerdo que por las mañanas me traía un bocadillo de jamón york para almorzar en el colegio (ahora el bocadillo me lo tomo por la noche), que muchas veces me llevaba él mismo allí en su 600 (me acuerdo del día que revolucionó el motor para calentar el interior y sonaba bien ^^) y que conservaba parte del niño que supongo que un día fue.
Una de las historias que me cuenta mi madre es que, para que ella pudiese comer tranquila, tras previamente haberme dado a mi de comer, muchas veces mi abuelo me dejaba a manos del volante de su Citroën GS en el que pasaba un rato pilotando .
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