Luna vieja – Capítulo 2

martes, el 4. septiembre 2012, 16:56 por Inagotable

Luna vieja – Capítulo 1

A 5 metros de distancia de Antonio se detuvo Héctor, se retiró la capucha que le cubría la cabeza y lo miró fíjamente a los ojos, pero no sin antes haber observado detenidamente el arma de su oponente.

– Es bonita, pero no será más que leña cuando acabe contigo.

El puño de Antonio se cerró aun con más presión sobre el mango de su mortífera arma mientras fruncía el ceño y escupía a un lado.

– Veremos si para cuando empale tu cabeza con ella sigues opinando lo mismo.

Antonio golpeó el suelo con su portentosa gayata, levantó una gran nube de polvo alrededor y dio comienzo el combate.

El monje no tardó ni un solo segundo en abalanzarse sobre Antonio, con pasmosa velocidad y a pesar de que el polvo impedía la visibilidad suficiente para obtener un blanco seguro, sacó algo de aquellas anchas mangas que brillaba bajo el rojizo sol.

Antonio, en cambio, era la viva imagen de la tranquilidad. Como si de antemano supiese el movimiento exacto de su oponente, trazó con su gayata una línea en el aire con lentitud pero sin vacilaciones, abriendo una brecha en el aire polvoriento.

El impacto de las grandes navajas detenidas por la robusta madera produjeron un sonido seco que hicieron retroceder unos pasos a Héctor con frustración. La ira empezaba a emanar de la cara de aquel monje cuando vio sus armas de acero albaceteño melladas y el cayado intacto.

– Parece que vas a tener que esforzarte un poco más si quieres hacer honor a tu sobrenombre – dijo Antonio con el rostro completamente serio.

– ¿De qué sobrenombre hablas?

– El que usa todo el mundo a tus espaldas, incluso tu querida.

Antonio sabía lo que hacía y lo estaba consiguiendo fácilmente. Todo el mundo sabía de la adoración que Héctor le tenía a El Curro Jiménez del Valdepueblas, de ahí sus armas y su debilidad por lo que él opinase.

– Se refieren a ti como “el monje eunuco de los cojones” – sonrió Antonio -, pero no creo ni que sepas qué es esa última palabra.

El rubor de la cara de Héctor se convirtió en fuego, volvió a abalanzarse sobre Antonio con lágrimas en los ojos, dando golpes a diestro y siniestro con aquellas afiladas navajas. Pero Antonio se movía de un lado a otro sin esfuerzo, esquivando aquel monje perdido de la mano de Dios.

Finalmente, Antonio hizo girar su cayado sobre la palma de su mano, se apartó a un lado e impactó con un golpe contundente en la parte posterior de la cabeza del monje que mordió el suelo y perdió la conciencia, si alguna vez la tuvo.

La tranquilidad se volvía a respirar en el ambiente. Antonio se agachó y revisó todos aquellos bolsillos que Héctor tenía en aquella indumentaria y al final encontró aquello que posiblemente lo encaminaría hacia el siguiente reto, pero necesitaría de la ayuda de un experto.

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El relojero ocioso

miércoles, el 11. julio 2012, 10:30 por Inagotable

Cuando se me terminó la pila del Lotus me dije “Bueno, si he podido cambiar la del Casio, digo yo que podré con este también”. Así que, como buen internauta que soy, investigué con la ayuda de Google buscando la mejor forma de destripar el reloj analógico sin causarle daño y es que, cuando algo no tiene tornillos a la vista me pierdo.

Al final, fui a parar a un blog de gente aficionada a coleccionar toda clase de relojes y fue allí donde me enteré de varias cosas. La primera de ellas fue que no todos los relojeros hacen un buen trabajo, hay algunos que te dejan la tapa trasera del reloj rayada de los intentos de abrirlo. Y la otra cosa fue que el Lotus tenía un cierre con unas gomitas que lo hacían estanco para evitar la condensación en su interior y que era mejor llevarlo a un relojero o al servicio técnico (todo por una pila que apenas dura 2 años…).

Fui a un relojero del que me habían hablado bien. Lo que más me llamó la atención es que el pobre tenía una prisa tremenda en despacharme para sentarse de nuevo en el ordenador (seguramente estaría jugando al parchís online). Le mencioné mi preocupación de que resultase dañado por lo que había escuchado y el me dijo que estuviese tranquilo que llevaba en la profesión 100 años o más, milenios, de antes de los relojes de sol y antes incluso que el sol.

Volví al lunes siguiente por la mañana y me dijo que aun no lo tenía (fui un sábado), que volviese por la tarde y se sentó de nuevo con prisa en su ordenador. Yo me mosqueé porque le había visto buscar mi reloj entre 4 que tenía por allí, que vamos, que no parecía tener mucha carga de trabajo.

Así que volví el día siguiente y me llevé mi reloj en perfecto estado, con pila nueva, o eso creía. Resulta que el cronómetro, cuando se tenía que poner a cero, no dejaba el secundero cuadrado en el 12, sino que lo dejaba un poco antes. Así que pensé que sería una tontería por lo que volví y se lo dije. Cuando lo vio me dijo que eso era algo que podría haber solucionado yo mismo si me hubiese leído el manual, que era un poco tonto si no lo había hecho, a lo que le dije que el manual lo leí el primer día que me lo regalaron, que cómo me iba a acordar, que enseguida lo relacioné con el cambio de pila.

Se ve que no le gustó cargar con la culpa, que para la estupidez que era no resulta ser un problema. Pero la prepotencia y el trato estúpido se le desbordaba por la boca y me hizo pensar en cómo había conseguido mantener su negocio por más de un año seguido. Que no me espere para el próximo cambio de pila y que cuando el router le deje sin conexión para su parchís online le manden buscar el manual.

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La canción

lunes, el 12. marzo 2012, 22:09 por Inagotable

Sonaba There is a light that never goes out de The Smiths en el coche, en una de esas noches en las que la calle está empapada por las lluvias de la tarde. Con ésta canción ella pretendía enviarle un mensaje, pero él la oía de fondo, sus oídos sólo escuchaban con atención la voz de ella. Cómo iba a imaginarse él tal enrevesada maniobra con una mente tan simple.

La canción llegaba a su fin y ella perdía la esperanza. La frase de “Porque quieres.” la esgrimía como un último recurso pero fue infructuoso o quizás no del todo, porque sembró algo que arraigaría dos días después.



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Susurros

jueves, el 26. enero 2012, 00:04 por Inagotable

Una vez más cierras los ojos entre susurros que apenas soy capaz de escuchar, dejando tu última frase a las puertas de los sueños, en una neblina de oscura inconsciencia. Resulta inútil hacerte hablar llegados a ese punto, por lo que simplemente dejo que yazcas a mi lado abrigada por tus sueños y mis caricias sobre tu cabello.

A escasos centímetros de tu rostro observo detenidamente la textura de tu piel, la longitud de tus pestañas, el perfil de tus labios y sigo acariciando tu cabello con delicadeza, intentando no despertarte aunque sé que eso es poco probable.

Cierro mis ojos y abrazo tu cuerpo con suavidad mientras pienso que dentro de unas horas, cuando despierte, aun estarás allí, quizás abrazada a mi o dándome la espalda, pero a menos de un beso de distancia.

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El Pasajero Oscuro

lunes, el 2. enero 2012, 19:14 por Inagotable

El oscuro pasajero es el libro en el que se basó la serie de televisión Dexter y además de ser el título tiene un significado peculiar.

A lo largo de la serie se plasma el significado de llevar un oscuro pasajero como aquello que existe en nosotros y que, por mucho que intentemos ocultarlo a los ojos de los demás y propios, siempre acaba por aparecer.

Pues bien, una amiga me desveló que ella, en vez de llevar un oscuro pasajero, llevaba una pasajera bocazas y siempre hacía aparición para su posterior arrepentimiento.

De lo que no estoy seguro es de si también coleccionará en placas de Petri la saliva del momento.

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Año 2012

lunes, el 2. enero 2012, 16:42 por Inagotable

El año pasado ha sido el menos productivo en cuanto a entradas en este blog, como también lo ha sido mi cantidad de comentarios repartidos por otros lares. He sufrido cambios importantes en mi día a día desde este verano que me han hecho priorizar las cosas y el resultado me ha hecho descuidar muchos elementos.

Hace un año ya decía lo difícil que iba a estar 2011, pero no me voy a quejar, el resultado ha sido inesperado y espero que 2012 se ponga mejor dentro de lo apocalíptico que dicen que será.

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The winter is coming y yo tengo un calentador ecológico

jueves, el 10. noviembre 2011, 00:08 por Inagotable

Mi calentador de agua, cuya fuente de energía emana de unas estupendas bombonas de butano color naranja, tiene especial cuidado con el medio ambiente y es consciente de lo derrochadores que son los seres humanos en cuanto a recursos naturales.

Es por todo esto que mi querido calentador de agua deja de proveerme agua caliente a partir del minuto y medio que el grifo está abierto. Con ello consigue un gran ahorro de agua, pues me toca cerrar el grifo al a penas caer una gota fría sobre mi piel.

Lo complejo del asunto es que, si quiero agua caliente de nuevo, debo abrir y cerrar el grifo tres veces más por periodos de tiempo muy cortos. Supongo que es una forma de indicarle al calentador que, de verdad de la buena, quieres usar agua caliente y que no la pides por equivocación. Obviamente, en esta nueva ocasión el periodo de tiempo se reduce al minuto.

Sin embargo, a pesar de la lógica aplastante de lo narrado arriba, parece que no se ajusta a la realidad y que el calentador detiene su funcionamiento al detectar que los gases no son evacuados de forma correcta. Quizás en el conducto de ventilación exista un nido de pájaros o quizás el sensor no anda muy fino. De todos modos me extraña que con la ventana abierta al lado tenga problemas de ese tipo.

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El efecto pigmalión

jueves, el 13. octubre 2011, 22:10 por Inagotable

Hasta hace un tiempo desconocía que las presiones que recibimos de forma externa y que parecen dictar lo que tenemos que hacer tuviese un nombre específico: efecto pigmalión.

Básicamente dice que te comportas de cierta forma porque es lo que se espera de ti. Las personas que te rodean como tu familia, tus amistades y el entorno contribuyen de forma importante en tu forma de ser y actuar.

Si una persona importante para ti espera que seas capaz de hacer algo y así te lo comunica (de una u otra forma), al final pondrás todo tu empeño en satisfacer esa meta y así conseguir la satisfacción personal de lograr la aprobación de esa persona.

Por otro lado, si esa misma persona importante realiza lo contrario, es decir, te transmite la imposibilidad de que seas capaz de conseguir algo, seguramente ni lo intentes.

Pero, lo que me parece curioso, es cuando se espera poco de una persona y, por ello, ésta se propone y logra superar esas expectativas a modo desafiante.

Y en todo esto los profesores tiene una herramienta importante para conducir a sus alumnos a las metas deseadas.

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Ricos cutres

miércoles, el 7. septiembre 2011, 17:04 por Inagotable

Es muy frecuente, a pesar de la época de crisis que vivimos, ver pasar coches caros (BMW, Mercedes, Porsche, etc.) conducidos por personas que, al volante, deciden usar el teléfono móvil con una mano cuando son llamadas y con las dos, poniéndolas sobre el volante, si es un mensaje de texto.

Siempre me asalta la misma pregunta a la cabeza: ¿por qué tienes dinero (más de 50 000€) para comprar un coche caro y no te instalas un sistema de manos libres o aprendes a usarlo? Y ¿por qué mandas un puñetero SMS que es más peligroso que una llamada? no irás a preocuparte por el saldo ¿no?

A ver si alguien me puede ayudar a entenderlo.

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Aire acondicionado y agua

jueves, el 4. agosto 2011, 10:49 por Inagotable

He utilizado un par de veces el aire acondicionado que está enganchando a una garrafa de agua de 8 litros y he podido comprobar la cantidad de agua que arroja en unas pocas horas, como unos 5 litros.

Así que he estado pensando que es tontería desperdiciar toda ese agua, a fin de cuentas es gratis (sin contar el gasto lumínico del aire acondicionado). Pero claro, no conocía bien su toxicidad, pues siempre he escuchado decir que era agua destilada.

Después de unas cuantas consultas por Internet he leído que el agua no está destilada sino que, al ser la recogida por la humedad del ambiente, contiene en su mayor parte polvo y grasa.

A fin de cuentas puede ser útil para fregar el suelo e incluso para regar las plantas (dicen que al no incorporar cloro es beneficioso pero hay que llevar cuidado porque no contiene minerales).

Por ahora no creo que me vaya a duchar con ese agua pero desde luego no la voy a tirar.

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Doctor Zhivago

miércoles, el 3. agosto 2011, 07:03 por Inagotable

Me queda todavía un buen pedazo por ver, pero no me he podido resistir a poner el siguiente diálogo:

– Existen dos clases de mujeres, y tu no perteneces a la primera. Eres una golfa.
– No lo soy.

Y desde el sofá te quedas pensando: “Un poco sí ¿no?”.

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Tacones o alcohol

martes, el 2. agosto 2011, 10:40 por Inagotable

Parece tener dificultades a la hora de poner un pie detrás de otro, no sabes si su problema es que no sabe caminar con tacones altos o simplemente va borracha, pero ella camina decidida en dirección opuesta a la nuestra:

– ¿Tenéis un cigarrito?

Exacto, va borracha, su expresividad y pronunciación algo torpe no deja lugar a dudas. Nos preguntamos cómo llegará al final de la noche si tan sólo acaba de comenzar.

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Los vecinos de arriba

lunes, el 1. agosto 2011, 11:00 por Inagotable

Desde que me he mudado, uno de los mayores problemas que he tenido ha sido conciliar el sueño. He pasado de estar en la última planta a la penúltima y eso implica tener vecinos arriba.

Dichos vecinos no encuentran nada mejor que hacer en horas nocturnas que ponerse a mover muebles y, supuestamente, sodomizar a su perro.

Puedes llegar a suponer que se ponen a mover la mesa para cenar allá a las 23h y que después la vuelven a mover cuando recogen todo, pero los ruidos se extienden durante toda la noche.

El perro es otra historia, al pobre se le oye lloriquear y no se sabe si es porque lo asustan moviendo muebles o porque no encuentra otro modo de expresarse. Tentado me he sentido de llamar a protección de animales pero, llegado el momento, no sé si se llevarían al perro o a los dueños.

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Luna vieja – Capítulo 1

domingo, el 3. julio 2011, 20:13 por Inagotable

En lo alto de una colina de frondosa vegetación esperaba Antonio, escudriñando el horizonte con aquellos experimentados ojos que habían visto cruentas batallas y un sin fin de conocidos caer heridos de muerte por el enemigo.

Aquellas batallas quedan ya lejos en su memoria y hoy se libraba una más profunda y casta, una en la que el poder y las riquezas no tenían ningún significado, iba más allá de lo terrenal, tocaba el espíritu que cualquier buen valeroso guerrero debía tener, aun enterrado bajo decenas de capas de abrupta personalidad y sanguinaria violencia.

Para aquel evento, su inseparable arma permanecía a su lado como era habitual en él, con una formidable construcción en sólida madera y un mango que le permitía realizar los más diversos movimientos de ataque y defensa en una perfecta mezcla entre ligereza y robustez. Más de una vez le había bastado alzar aquel fatídico engendro en gesto ofensivo para disuadir cualquier encuentro hostil; todo el mundo reconocía de algún u otro modo más o menos directo su gran magnitud.

El sol empezaba a descender entre las colinas, desprendiendo su cálido color rojizo que teñía los colores de toda aquella naturaleza que le rodeaba. Era la hora.

Antonio irguió la espalda, echó los hombros hacia atrás y relajó su curtida musculatura a la espera de momentos de gran tensión y esfuerzo físico. Si algo no había abandonado a lo largo de los años era el mantenimiento de su cuerpo, con tareas físicas que le proveyeran de la salud que precisaba para desempeñar su trabajo de la forma más óptima y precisa. Y es que la precisión era una de sus insuperables cualidades.

Caminando a su encuentro se acercaba por fin Héctor el Fraile, con paso firme, cabeza gacha y las manos dentro de aquellas grandes mangas que su atuendo de monje le suministraba. A pesar de su apodo y su hablar pausado y conciliador, se podía esperar cualquier cosa de él.

A 5 metros de distancia de Antonio se detuvo Héctor, se retiró la capucha que le cubría la cabeza y lo miró fíjamente a los ojos, pero no sin antes haber observado detenidamente el arma de su oponente.

– Es bonita, pero no será más que leña cuando acabe contigo.

El puño de Antonio se cerró aun con más presión sobre el mango de su mortífera arma mientras fruncía el ceño y escupía a un lado.

– Veremos si para cuando empale tu cabeza con ella sigues opinando lo mismo.

Antonio golpeó el suelo con su portentosa gayata, levantó una gran nube de polvo alrededor y dio comienzo el combate.

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Mi hermana pequeña al volante

domingo, el 12. junio 2011, 18:52 por Inagotable

¿Qué ocurre cuando mi hermana pequeña conduce y yo voy de copiloto? Pues prácticamente lo mismo que en el siguiente vídeo:



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