Nunca olvidaré la última vez que la vi, girando su cabeza para mirarme con aquellos ojos castaños tan intensos, su amplia sonrisa y su melena desordenada. Quizás el adiós más corto y profundo de mi vida. Nada hizo agitar tanto mi corazón como aquel momento, como si llegase de pronto al final de un camino que me parecía infinito y me precipitase al vacío.
Se fue, dejándome sin saber todo aquello que quise saber y conocer. Todas aquellas curiosidades que surgieron en su día y que aun siguen latentes morirán con el tiempo.
Escrito en: Idas de Hoya | Etiquetas: 0 Trackbacks | 1 Comentario »
Siento ser tan prosáico y romper el encanto, pero… ¿Te has fijado en que la descripción que das serviría también para la niña de ‘El exorcista’?
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Siento ser tan prosáico y romper el encanto, pero… ¿Te has fijado en que la descripción que das serviría también para la niña de ‘El exorcista’?